Luego de que tanto la nadadora ADO, Kristel Köbrich, como la francesa Ophelie Etienne, empataran con el octavo mejor crono de la ronda eliminatoria con 8.27,90 minutos y de que los jueces aplicaran la regla del empate en carreras de fondo, logrando así ambas fondistas su pase a la gran definición de mañana para los 800 metros del Campeonato Mundial en Roma, la chilena celebró desde ya el que se alza como todo un hito en su carrera.
No sólo batió su récord sudamericano, transformándose en la primera fondista de la región en rebajar la barrera de los 8.28,00 minutos, sino que además alcanzó por primera vez una finalísima de 800 metros en el marco de una cita planetaria absoluta en su prueba olímpica de piscina, hecho que le abre enormes expectativas en ese contexto.
Köbrich ya sumaba dos finales de ocho hectómetros en el marco de los Mundiales de Piscina Corta, con el octavo lugar en Indianápolis 2004 y el séptimo en Shangai 2007. Pero en pileta grande, de 50 metros, nunca antes, ni en Mundiales ni en Juegos Olímpicos, había conseguido una final para los 800 metros. Esta final, en presencia de las mejores del orbe para la distancia, es un antecedente de primer orden pensando en su participación en los Olímpicos de Londres 2012.
Definitivamente, por su sexto lugar en los cinco kilómetros de aguas abiertas, por su cuarto puesto en el kilómetro y medio y ahora por estar entre las ocho mejores del planeta en una prueba en que, dada su condición de fondista neta, es algo corta para su potencial, Kristel Köbrich reconfirmó que está situada sin duda alguna entre las máximas nadadoras de endurance del mundo.
Tras el empate entre Etienne y Köbrich, se aplicó la nueva normativa de la Federación Internacional de Natación (FINA) para carreras de fondo: si hay igualdad en cronos tras el cupo para la final, clasifican ambas.
Pese a llegar a esta ronda clasificatoria con el 12º crono de presentación, la chilena se alzó con un registro válido como su nuevo récord sudamericano, superando en casi dos segundos los 8.29,54 que había anotado en la pasada de 800 en el marco de su carrera de final en los 1.500 metros. Se convierte así en la primera mujer de la región que rebaja la barrera de los 8.28,00.
Nadó en la tercera de cinco series eliminatorias y fue una de las 50 especialistas que salieron en busca de uno de los ocho cupos para la definición de mañana sábado. Ganó la serie la británica Joanne Jackson con 8.20,80 (está tercera en el ranking mundial con 8.17,81), marca que la dejó con el segundo mejor tiempo de toda la etapa tras su compatriota Rebecca Adlington con 8.20,53 y quien ostenta nada menos que el récord mundial de la distancia con los 8.14,10 logrados en los Juegos Olímpicos de Beijing.
Completarán la final de mañana la rumana Camelia Potec (hoy registró 8.22,03); la italiana Alessia Filippi (8.24,03); la danesa Lote Friis (8.25,72); la española Érika Villaecija (8.26,58) y la sudafricana Wendy Trott (8.27,26).
La final se nadará mañana, aproximadamente a las 12.30 horas en Chile.
En declaraciones a Radio Cooperativa, la chilena afirmó que estaba muy contenta y que "hay que esperar el resultado de qué pista me toca, pero estoy contenta con la marca. Quiero hacerlo mejor mañana por la tarde. Esta prueba es muy difícil, se ha avanzado mucho, lo bueno es que aun con mis errores una tiene esta suerte y quiero aprovecharlo para mañana por la tarde".
DANIEL GARIMALDI: "ES SU PRUEBA OLÍMPICA" El entrenador Daniel Garimaldi se mostró satisfecho con el rendimiento de su pupila: "Efectivamente, no teníamos mucha certeza de entrar en la final. Kristel estaba en un grupo de ocho o nueve competidoras que pelearían por los tres últimos cupos. Y bueno, pese a que las cosas no se hicieron perfectamente, pero sí lo suficientemente bien como para entrar en la final, ella lo logró. Para la final de mañana vamos a tratar de ajustar algunas cositas para mejorar un poco más su marca. Pero ello dependerá de su nivel de recuperación, pues ya lleva demasiados metros nadados en este Mundial".
"Para nosotros, lo fundamental es que esta es su prueba olímpica, y que de las nadadoras de primer nivel, aquí no faltó ninguna. Esto nos abre expectativas definitivamente. Hay que seguir trabajando mucho, pero estamos muy satisfechos", agregó Garimaldi desde Roma.
LA GRAN DISYUNTIVA DE KRISTEL El ambiente de la natación chilena es pequeño comparado con otros deportes, donde hay una opinión unánime respecto a la participación de la estrella nacional Kristel Köbrich en el Mundial de Roma, en Italia.
Fantástica, top, ídola, un ejemplo, soberbia, histórica, la mejor de todos los tiempos, espectacular. Los calificativos escasean para alabar y premiar la labor de la chica de casi 24 años, que ya obtuvo un sexto lugar en los 5 kilómetros de la modalidad aguas abiertas -en el Mar Tirreno- y un cuarto puesto en los 1.500 metros libres, en la piscina mundialista donde han estado los mejores del planeta.
Tomando en cuenta que los próximos grandes desafíos para Kristel son campeonatos mundiales en Shanghai 2011 (China) y los Juegos Olímpicos de Londres 2012, surge una disyuntiva enorme para la deportista, ya que su mejor prueba, los 1.500 metros en la alberca, no está considerada dentro del programa olímpico y las opciones de lograr una medalla en la prueba de más largo aliento, los 800 metros, se reducen ostensiblemente porque la nadadora criolla no alcanza a desarrollar todo su potencial en tan corta distancia.
Por esto, el año pasado Köbrich alentada por su entrenador personal, el argentino Daniel Garimaldi, empezó a incursionar en los 5 kilómetros en aguas abiertas y también en los 10 kilómetros en el mar, carrera maratónica que sí pertenece al programa olímpico.
A juicio del técnico chileno de las selecciones nacionales, Rodrigo Bañados, "ella llegó a la cúpula de las mejores del mundo y ahora debe mantenerse allí. Kristel optó por seguir nadando en las dos modalidades (piscina y aguas abiertas), pero opino que debería enfocarse, poner todas sus fichas en cuanto a entrenamiento y recursos monetarios en el maratón olímpico (10 kilómetros), que es donde mejores resultados puede lograr".
El jefe de la rama del Stadio Italiano agrega que "recuerda que en los pasados Juegos de Beijing 2008 fue la primera carrera de Kristel y abandonó por una falla en la hidratación, entonces es una competencia muy exigente, que necesita mucha experiencia".
El amigo, ex colega y contemporáneo de Köbrich, Maximiliano Schnettler (23 años), que hace seis meses se retiró de la actividad por una lesión en el hombro, dice respecto a este dilema que "es una decisión que le compete únicamente a ella y a su entrenador y el que opine, peca de soberbia".
Schnettler revela que "conozco a Kristel desde los 12 años y estoy muy contento por ella. Está madura y la veo con muchas ganas. Fuimos juntos a los primeros Juegos en Atenas 2004, se da el tiempo para bromear y para conversar en serio, es muy quitadita de bulla. Yo pondría mesura, por que de aquí a tres años, ni Dios lo quiera, una lesión o un quiebre con su técnico -ya llevan seis años trabajando juntos-, pueden pasar y entonces hay muchas variables".
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