Un niño brasileño jugando una pichanga en la arena. “Por eso son tan buenos para la pelota”, es la explicación recurrente. Hace una semana, un grupo de diez chilenos se dio el lujo de vencer a la selección “verdeamarelha” en su propia playa.
El domingo pasado, la Roja dirigida por Roberto Álamos se coronó campeona de la Copa Latina de Beach Soccer disputada en Rio Quente, pero, por sobre todo, un día antes se dio el lujo de vencer a los dueños de casa, rompiendo una serie de estadísticas y asestándole a la “Canarinha” su 14ª caída en 362 encuentros oficiales.
La última derrota de Brasil como local había sido en 2005, contra Portugal en la semifinal del Mundial y sólo se inclinó en penales luego de empatar 6-6. Después de eso había perdido en apenas dos ocasiones, ambas contra el combinado luso en el Mundialito de Portim o (2008 y 2009).
La victoria por 11-8 se produjo en la segunda fecha del torneo, luego de que la Roja cayera ante Uruguay en la primera fecha. Los dueños de casa habían doblegado a Argentina y su técnico Alexandre Soares buscaba contra Chile su triunfo número 100 al mando de la “verdeamarelha”.
“Teníamos más que ganar que perder, como dijo el profe en el camarín, porque habíamos caído en el primer partido y salíamos a jugarnos la última opción. Si perdíamos, íbamos a ser un equipo más que pasaba por las manos de Brasil; si ganábamos, íbamos a lograr lo que conseguimos ahora ¡pasamos a la historia!”, expresa el meta Gonzalo Mall, elegido el mejor portero y la revelación del campeonato.
“Ni yo me lo esperaba. Cuando me nombraron, no lo podía creer, porque el arquero y los jugadores de Brasil eran extraordinarios”, comenta el guardavallas de 18 años.
La Copa Latina se realiza desde 1998 y la “Canarinha” se ha quedado con 9 de las 11 ediciones que se han disputado. ¿Los otros campeones? Portugal (2000) y Chile (2010). Además, la escuadra del país del samba venía de ganar el año pasado de forma invicta el Mundial de Dubái, consiguiendo su cuarto título consecutivo.
“Brasil es un equipo casi mítico. Yo he escuchado a muchas personas que decían ‘no cuentes con ganarle a Brasil, porque es imposible’. Los técnicos de Argentina, Uruguay y México me decían “nosotros ni queremos jugar con Brasil, porque es entrar a hacer un papelón y que te hagan 12 ó 14 goles’. Después de ganar, vinieron a felicitarme”, recuerda Álamos.
El goleador Rodrigo Sanhueza, elegido el mejor jugador del certamen, comenta que lo que vivieron después del triunfo es un momento irrepetible. “Al terminar el partido, nos enteramos que nunca en su historia les habían metido 11 goles, que nunca habían perdido con una selección sudamericana, y desde 2005 que no perdían en Brasil, entonces, el mérito no es menor”, sostiene.
“Si tú me decías ‘van a salir campeones de la Copa Latina, le van a ganar a Brasil y, más encima, vas a ser el mejor jugador del torneo’, ni en sueños me lo imaginaba. Estaban Benjamin y Buru, que son los dos mejores del mundo, y en Brasil levantas una piedra y cualquiera es mejor que nosotros, porque técnicamente son superdotados”, expresa el ex delantero de Deportes
Concepción, Wanderers y Temuco.
GLADIADORES EN UN PARAÍSO
“Uno con las horas empieza a dimensionar cada vez más el logro que se obtuvo, porque tuvimos poca preparación y jugamos contra un equipo profesional, con todo el ambiente de fiesta del público brasileño”, comenta Álamos, quien recién asumió la selección un par de semanas antes del torneo.
“Yo conocí a mis compañeros en el aeropuerto. Nunca entrené con ellos, sólo jugué”, cuenta Mall. El portero agrega que “después bromeábamos y decíamos ‘mejor no nos preparemos y así le ganamos a Brasil; capaz que si entrenamos, no le ganamos”.
Los gladiadores chilenos tuvieron que luchar contra las lesiones. Álamos detalla que “Jorge Torres tenía un espolón calcáneo y en los dos últimos partidos se tuvo que inyectar para adormecer el dolor; Carlos Medina jugó con el dedo rojo, tenía un esguince tremendo; Cristián Olivares tenía un dedo de la mano dado vuelta; Víctor González andaba con un problema en el isquiotibial; y Rodrigo Cuevas (arquero titular que sufrió una especie de lumbago en el primer partido) se apuró para poder estar en caso de tener que actuar”.
“Si a eso le sumas que nosotros no andábamos con doctor, sino que nos atendió el de Argentina, entonces es meritorio”, agrega Sanhueza, quien revela que “le ganamos a Brasil, pero después les andábamos pidiendo fotos o sea, no podíamos dejar pasar la oportunidad de sacarnos una foto con Benjamin o con Buru, que son los mejores del mundo en la disciplina”.
También hubo tiempo para disfrutar las bondades del resort donde estaban. “Adentro hay una playa. El agua está quieta, pero después tocan una sirena y empiezan las olas artificiales y la gente se mete. Hay otro lado donde hay puras piscinas. Se llama Rio Quente, que significa río caliente, porque las 24 horas es como agua termal. Es como un parque acuático donde hay piscinas, toboganes, de todo”, describe el capitán Jorge Torres.
Mall afirma que “la experiencia fue inolvidable, era un lugar exquisito, yo creo que nunca más voy a estar en un lugar así”, mientras que Sanhueza sostiene que “es un sueño, son cosas que difícilmente las vas a olvidar en la vida”.
¿CHILE 2011?
El presidente del fútbol playa brasileño dijo que ya era hora de ver a Chile en un Mundial. La victoria sobre la “verdeamarelha”, el título en la Copa Latina 2010 y el subcampeonato en la versión anterior, sumados a las buenas presentaciones en los sudamericanos en Argentina (2008) y Montevideo (2009) avalan ese pensamiento, aunque todos concuerdan en que hace falta un trabajo más constante.
Sobre su continuidad, Álamos expresa que “se supone que debería seguir, pero tengo que conversar con los dirigentes, establecer un plan de trabajo y ver cuáles son los objetivos, pero yo sé que la intención de Harold Mayne-Nicholls es desarrollar este deporte”.
Sanhueza afirma que “nosotros ya cumplimos nuestra parte, ahora la gente que administra el fútbol es la que se tiene que poner”.
Sin embargo, el ex seleccionador chileno de fútbol playa, Miguel Ángel Gamboa, que inició el trabajo de la Roja en 2008 y fue destituido el año pasado tras quejarse por el arbitraje luego de la eliminación del Sudamericano de Montevideo, sostiene que “es difícil. ¿Cómo entrenas en invierno? Sólo en el norte se puede hacer, pero es caro. Lo otro que complica es que hay jugadores de diferentes ciudades y trabajan, así que no es fácil juntarlos”.
De todas maneras, como una forma de impulsar esta disciplina en el país, la ANFP está interesada en organizar el Sudamericano de Fútbol Playa el próximo verano, que entrega tres cupos al Mundial. Y, de paso, ayudaría a que no se produzcan resultados como el extraño 1-0 con que Argentina venció a Uruguay en Montevideo el año pasado y que significó la eliminación de Chile.
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