Jornada final del Abierto de Santiago y la cancha principal de la Hacienda Piedra Roja de Chicureo presentaba un sorprendente marco de público. Unas dos mil personas llegaron a presenciar la final del torneo que tenía como protagonistas al brasileño Thomaz Bellucci (35º), verdugo de Fernando González y Paul Capdeville; y al argentino Juan Mónaco (29º), quien eliminó en primera fase a Nicolás Massú.
El encuentro fue dominado claramente por Bellucci desde el comienzo ante un impávido ‘Pico’, a quien no le corría la pelota. El paulista quedó con una cómoda ventaja de 4-0 y siguió firme hasta conseguir el primer set por 6-2.
Parecía un trámite fácil para el sucesor de Gustavo Kuerten -quien había sido el último representante de Brasil en jugar la final de este torneo en 2004-, pero en el segundo parcial apareció con todo su potencial el oriundo de Tandil para arrollar a su rival con un expresivo 6-0.
Bellucci parecía cansado, sin fuerzas, pero permanecía en cancha esperando el término del encuentro. Mónaco, por su parte, estaba más entero y anímicamente mejor para llevarse un torneo después de haber perdido en las cinco finales que había disputado anteriormente, incluyendo la de Viña del Mar, en 2008, que no pudo jugar debido a una lesión, situación que le permitió a Fernando González levantar la copa.
El tercer set mostró el renacer de Bellucci, que al igual que ante el ‘Bombardero de La Reina’, volvió desde las cenizas para quebrar en el quinto juego, lo que fue suficiente para quedarse con el parcial por 6-4 y abrochar la segunda corona de su carrera, luego del título en Gstaad, en 2009.
|