El Comité Olímpico Internacional (COI) pretende eliminar toda clase de malas costumbres y garantizar la transparencia en estos Juegos Olímpicos, por lo que dispondrá de varios controles de antidopaje, los que se están efectuando desde el jueves 4 de febrero, y se extenderán hasta los días posteriores al evento.
El COI realizará 2.000 controles, de los cuales 1.600 serán de orina y 400 de sangre. La idea es detectar cualquier tipo de sustancia ajena a las estrictamente permitidas por el organismo internacional.
Del número total de inspecciones, está previsto que alrededor de 800 se practiquen antes de comenzados los Juegos, y 1.500 para cuando las pruebas hayan finalizado.
Como es de esperarse, los controles se les realizarán a los cinco primeros deportistas que obtengan las actuaciones más destacadas, además de otros dos que serán elegidos al azar para evitar cualquier suspicacia.
Los entes encargados de practicar estos exámenes son el Comité Organizador de los Juegos (Vanoc), el cual tendrá lugares para efectuar los análisis en cada una de las sedes, y la Agencia Mundial Antidopaje (AMA). De hecho, la AMA instaló un laboratorio especial acreditado en la sede de Richmond, para facilitar el proceso y entregar lo más rápido posible los resultados.
Además, la Comisión Médica del COI vigila que todas las muestras que se realicen sean guiadas en base a lo estipulado en el Código Mundial Antidopaje, a la lista de sustancias prohibidas para estos JJOO y a los estándares internacionales de análisis.
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