Daniela Pavez está a un paso de entrar a la historia del atletismo nacional. Los 7 segundos y 46 centésimas que consiguió el pasado martes 2 de febrero en la pista techada del CAR en los 60 metros planos, no sólo le permitieron quedar entre las cinco primeras del ranking histórico sudamericano de la especialidad, sino, quedar a un paso de conseguir los pasajes para el Mundial de
Atletismo Indoor (techado sobre carpeta) que se disputa en Qatar, competición a la que nunca un chileno ha logrado llegar con marcas propia, ya que en las anteriores experiencias nacionales en este tipo de certámenes se dieron mediante invitación.
Sólo nueve centésimas separan a Pavez de la marca mínima que exige la Federación Internacional de Atletismo (IAFF) para llegar a la cita planetaria que se disputará entre el 12 y 14 de marzo próximo en Doha, registro que intentará conseguir en alguna de las tres competencias que aparecen en su calendario durante el mes de febrero, las que se desarrollaran en el CAR, recinto que cuenta con la única pista indoor del subcontinente.
Sería la coronación perfecta a todo el esfuerzo que ha realizado esta chilena de 27 años nacida en Viena, Austria, desde que a los 6 años, tres años después de llegar al país, comenzó en el Colegio Francisco de Miranda de la comuna de Peñalolén su vínculo con el atletismo.
Una unión que comenzó pavimentarse cuando a los 12 años su madre la inscribió en la Universidad Católica en el programa “Campeones para Chile” y desde entonces los resultados no se han hecho esperar.
Supo compatibilizar sus estudios escolares con su formación, no tuvo problemas para lograr el título de ingeniera comercial en la Universidad Católica mientras comenzaba a aumentar su palmarés.
Durante esa época consiguió medalla de bronce en el Sudamericano de Sao Paulo el año 2007, desde el año 2003 hasta el 2008 fue número de Chile en 100 metros planos siendo su mejor marca 11.67; el 2009 marcó 7.52 en 60 metros indoor, récord de Chile y el presente año quebró su propia marca logrando 7.46 nuevo récord de Chile para los 60 metros planos bajo techo, marca que ha logrado la admiración del medio local, tanto en técnicos como en atletas y que la deja al borde de clasificar para el Mundial de la especialidad.
Pero el éxito conseguido por Daniela no ha sido fácil. El sacrificio es un permanente aliado en su carrera y en su preparación, la que comienza todos los días muy temprano en el CAR entrenando reacción de salida.
“La reacción de salida de taco es fundamental, la carrera es corta, hay que acelerar al máximo, no hay tiempo para recuperarse si lo haces mal”, explica la deportista que durante el verano exprime al máximo las cuatro horas de entrenamiento diario en una disciplina como el indoor que no cuenta con gran popularidad y que cuenta con una mayor cantidad de exponentes en las regiones de temperaturas extremas como Europa, Rusia y Estados Unidos.
UN POCO DE AYUDA
El tema del financiamiento es la piedra de tope para muchos deportistas nacionales y también para Daniela, quien no cuenta con apoyo externo, sólo de su familia, aunque reconoce que en los últimos años la situación ha mejorado en “general” para el deporte.
“Nosotros representamos a Chile, al gobierno le debería importar, sea quien fuere el Presidente”, asegura.
Entiende que el patrocinio de la empresa privada le permitiría dedicarse 100% a su pasión, que tiene que combinar con su trabajo en las escuelas de Marta Hidalgo.
“Tuve que estudiar Ingeniería Comercial para encontrar trabajo y poder solventar mis gastos y entrenar tranquila. “Falta apoyo en el proceso para alcanzar resultados deseados, y ayuda para ser profesional, trabajo para vivir, entreno por que es mi pasión, se deberían preocupar de hacer el deporte una profesión”, explica.
Su mensaje es claro para las autoridades, “como dijo Bárbara Riveros (N. de la R., triatleta nacional), las ganas son lo primero, la pasión, lograrlo por uno mismo; o como señaló Kristel Köbrich, la ayuda sería perfecta para ser campeón del mundo”.
En el futuro anhela seguir ligada al deporte, siente un gran compromiso con su actividad deportiva y espera volcar todo su conocimiento y experiencia para formar nuevos deportistas, en especial con gente de bajos recursos.
“Me proyecto, me siento en deuda como deportista, me gustaría participar en un club, debemos entregar de otra forma los recursos, hay montones de atletas con talento en sectores populares”, comenta mientras asegura que el talento en niños y jóvenes está, sólo falta ayudarlos.
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