El destacado surfista nacional, Ramón Navarro, quien en 2009 fue quinto en el campeonato de olas gigantes más importante del mundo, el Quiksilver Memorial de Eddie Aikau realizado en Hawai, es otro que no ha quedado exento al terrible terremoto y tsunami que afectó a la zona centro-sur de Chile.
Navarro se encontraba disputando un torneo internacional en California, Estados Unidos, y llegó a Chile a las pocas horas de ocurrida la catástrofe. Lo supo en el aeropuerto y de inmediato pensó en sus seres queridos que estaban en Pichilemu, principalmente en su esposa que está embarazada.
“Me bajé del avión y me enteré de lo que pasaba. Fue terrible. Imagínate que mi mujer está embarazada y en ese momento no pude estar con ella. Gracias a Dios, cuando llegué, un amigo me mandó un mail y me dijo que todos estaban bien. Ahí me alivié un poco, porque mi casa está a una cuadra de la playa y pensé cualquier cosa”, relató Navarro a Triunfo.
Agradecido de que su familia haya salido a salvo, y como buen representante del surf nacional, Navarro fue en ayuda de la gente damnificada de Pichilemu, capital del surf en Chile, y junto a la fundación ‘Save the Waves’ (Salvando las olas) ya ha traído más de mil filtros de agua para socorrer a quienes se han quedado sin el elemento vital.
“Son unos filtros que purifican cualquier tipo de agua. Por más contaminada que esté, la gente puede limpiarla y luego beberla. Son filtros que trajimos desde Estados Unidos con la fundación y que son especiales para este tipo de catástrofes. Primero trajimos 350, este martes me llegaron 700 más. La idea es traer mínimo 3 mil filtros”, explicó el surfista.
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Ramón Navarro es otro que ha ayudado a los damnificados del terremoto que sacudió a Chile. | Claro, Navarro aclara que el precio de cada filtro “no es tan caro, pues nos cobran cerca de 20 dólares por cada uno. A precio costo”, pero si dicho precio se multiplica por 3 mil, el valor se eleva a los 60 mil dólares (poco más de 30 millones de pesos), cifra no menor.
“Sí, sacando esa cuenta es un poco más caro, pero lo hemos comprado con las donaciones que realizan los surfistas de todo el mundo en nuestra fundación”, añade Navarro, quien agradece que en Pichilemu los daños no fueron como en el litoral de la Región del Biobío y que podrán seguir practicando el surf, ya que el maremoto no modificó demasiado la calidad de las olas.
“Hubo daños en sectores de la costa y se vieron afectadas algunas cabañas. También el nivel del mar y el fondo marino cambiaron un poco, pero no como para cambiar el nivel de las olas. La olas de Pichilemu siguen siendo buenas, están buenas y estos días la gente ha estado surfeando”, finalizó.
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