Inicio Futbol Internacional Sin campeonato, los futbolistas indonesios sufren para llegar a fin de mes

Sin campeonato, los futbolistas indonesios sufren para llegar a fin de mes

En paro técnico por el coronavirus, que ha provocado la suspensión de los campeonatos, los futbolistas indonesios se han tenido que buscar la vida como vendedores o vigilantes para poder llegar a fin de mes.

En paro técnico por el coronavirus, que ha provocado la suspensión de los campeonatos, los futbolistas indonesios se han tenido que buscar la vida como vendedores o vigilantes para poder llegar a fin de mes.

Cuando la mayoría de competiciones en otros países ya se han reiniciado, en la mayoría de casos con estadios vacíos, la Liga 1 de Indonesia no debería reanudarse antes de 2021 como pronto, en momentos en los que la epidemia continúa progresando en este archipiélago del sudeste asiático.

Los entrenadores y los futbolistas, que ya vieron recortados sus sueldos en hasta un 75%, reclaman que su campeonato imite a los de Malasia o Tailandia, donde el fútbol profesional se ha reanudado bajo estrictas medidas sanitarias, pero el regreso de la liga local se ha aplazado ya en varias ocasiones.

Bagus Nirwanto, capitán del club PSS Sleman, cerca de la ciudad de Jogjakarta, estaba acostumbrado a jugar ante miles de aficionados. Actualmente vende arroz y azúcar con su mujer y admite que tanto su condición física como su estado anímico se han resentido.

“Estoy realmente decepcionado porque las competiciones se han aplazado”, dice el jugador de 27 años. “Yo estaba entusiasmado, me entrené en serio para nuestro primer partido (…) Deberían habernos autorizado a jugar sin público”.

Preparación perdida

Djadjang Nurdjaman, el entrenador del PS Barito Putera de la isla de Borneo, destacó el impacto negativo del paro técnico en los jugadores.

“Es un desperdicio, toda la preparación se ha perdido. No tenemos ninguna certeza, No sabemos lo que la Liga va a hacer. Y todo esto afecta a los jugadores”.

El presidente de la Federación Indonesia de Fútbol Mochamad Iriawan admite que ha habido un “efecto dominó”.

“Las competiciones se han suspendido, esto afecta a los ingresos de los clubes y, en consecuencia, al salario de los futbolistas. Pero no podemos forzar a los clubes a pagar la totalidad de los sueldos a sus futbolistas”, explicó a la AFP.

Además de Nirwanto, otros jugadores han empezado a vender pasteles artesanales, zumo de coco o pollo ‘satay’, valores seguros de la comida que se vende en las calles de indonesia. Por su parte, un futbolista del norte de Sumatra ha comenzado a trabajar como vigilante.

“Todos tuvimos miedo”

“Al principio de la pandemia, todos tuvimos miedo”, aseguró a la AFP Andri Muliadi, futbolista de 27 años del Borneo FC, que decidió regresar con su familia a Sumatra tras la suspensión del campeonato y que ahora trabaja en la empresa familiar de venta en línea de café.

“No tenía otra opción, tenía que encontrar la manera de alimentar a mi familia durante este periodo difícil, añade Muliadi, que para mantener la forma juega con sus vecinos, aunque se muestra pesimista respecto a su futuro.

“No se puede progresar en el profesionalismo si no hay competiciones”, deploró.

El holandés Robert Rene Alberts, entrenador del Persib Bandung, uno de los grandes clubes del país, reconoce que cuanto más dure la suspensión del campeonato, más difícil será para los jugadores mantener la forma física y mental.

“Los futbolistas son muy dependientes de sus emociones, de su preparación y quieren estar al máximo todo el tiempo”.

“Si nos preparamos para una reanudación y se anula, nos volvemos a preparar y se retrasa de nuevo… va a ser complicado”.

Único sustento

El campeonato de Indonesia sigue siendo muy modesto y la selección nacional ocupa la 173ª posición en la clasificación FIFA, aunque en su momento llegó a atraer a jugadores importantes, como el ex del Chelsea Michael Essien o el antiguo futbolista del Tottenham Didier Zokora.

Pese a ello, la mayoría de los futbolistas profesionales locales reciben una mínima parte de los sueldos que se ofrecen a estas estrellas internacionales, y muchos no ganan más de 2.000 dólares mensuales, por lo que ahora pasan por dificultades económicas.

“Le doy vueltas a la cabeza para saber cómo voy a dar de comer a mis cuatro hijos”, dice el capitán del Persib Bandung, Supardi Nasie. “Jugar al fútbol es mi único sustento”.

Rodrigo Pérez Maldonado
Periodista de La Nación y Triunfo. Autor del libro de fútbol "Volver a tocar el cielo: El campeonato de la U de 1994 en voz de sus protagonistas" (editorial Forja).

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