Errores comunes que dañan una pelota de fútbol y cómo evitarlos

04-02-2026

Uno de los errores más habituales es utilizar una pelota de fútbol diseñada para césped natural o sintético en superficies duras como cemento, asfalto o baldosas. Estas superficies generan una abrasión excesiva que desgasta la cubierta exterior, debilita las costuras y acelera la aparición de grietas.

Una pelota de fútbol puede perder rápidamente su rendimiento si no se utiliza y cuida de forma adecuada. Muchos de los daños más frecuentes no se deben a fallas de fabricación, sino a errores comunes de uso y almacenamiento. Identificarlos a tiempo permite prolongar la vida útil del balón y mantener un buen desempeño en la cancha.


Usar la pelota de fútbol en superficies incorrectas


Uno de los errores más habituales es utilizar una pelota de fútbol diseñada para césped natural o sintético en superficies duras como cemento, asfalto o baldosas. Estas superficies generan una abrasión excesiva que desgasta la cubierta exterior, debilita las costuras y acelera la aparición de grietas.


Cómo evitarlo:


Utiliza siempre una pelota de fútbol adecuada al tipo de cancha. Para superficies duras o fútbol callejero, existen balones específicos con materiales más resistentes.


Inflar la pelota de fútbol con exceso de presión


El exceso de aire es un daño silencioso pero muy común. Inflar la pelota de fútbol por sobre la presión recomendada puede provocar:


  1. Deformaciones en la cámara interna
  2. Mayor impacto en costuras y paneles
  3. Riesgo de rotura o fuga de aire


Además, una pelota de fútbol demasiado dura afecta el control y el golpeo.


Cómo evitarlo:


Revisa la presión indicada por el fabricante, generalmente expresada en PSI o bares, y utiliza una bombín con medidor. Ajusta la presión según el tipo de juego y superficie.


Exponer la pelota de fútbol al sol o a altas temperaturas


Dejar la pelota de fútbol al sol, dentro de un auto o en espacios con altas temperaturas provoca que el aire interno se expanda y que los materiales se resequen. Esto puede generar microgrietas, debilitamiento de la válvula y pérdida de elasticidad en la cubierta.


Cómo evitarlo:


Guarda siempre la pelota de fútbol en un lugar fresco, seco y a la sombra. Evita exposiciones prolongadas al sol, incluso cuando no está en uso.


Guardarla mal después de jugar


Otro error frecuente es guardar la pelota de fútbol mojada, sucia o completamente inflada. La humedad favorece el deterioro de costuras y la suciedad acumulada desgasta la superficie con el tiempo.


Cómo evitarlo:


Limpia la pelota de fútbol después de jugar, especialmente si estuvo en barro o tierra. Déjala secar a temperatura ambiente y guárdala con una presión moderada, no al máximo recomendado.

Usar el balón para fines distintos al juego


Patear la pelota de fútbol contra muros ásperos, usarla como asiento o almacenarla bajo peso constante también genera deformaciones y daños estructurales.


Cómo evitarlo:


Utiliza la pelota de fútbol exclusivamente para jugar y entrenar. Evita apoyarla bajo objetos pesados o dejarla comprimida por largos períodos.


No revisar su estado con regularidad


Ignorar pequeñas señales de desgaste —como pérdida leve de aire, costuras sueltas o textura dañada— puede convertir un daño menor en uno irreversible.


Cómo evitarlo:


Revisa periódicamente la presión, la válvula y la superficie del balón. Detectar problemas a tiempo puede permitir una reparación simple y extender su vida útil.


En conclusión


La mayoría de los daños en una pelota de fútbol se deben a mal uso, exceso de presión, superficies inadecuadas, exposición al sol y mal almacenamiento. Con cuidados básicos y eligiendo el balón correcto para cada tipo de cancha, es posible mantener su forma, rendimiento y durabilidad por mucho más tiempo.

Eduardo Cordova
Periodista