Pese a que el exfutbolista apuntaba a ser el nuevo técnico de la “Azzurra”, finalmente su trabajo como embajador de una sociedad rusa de apuestas impidió su llegada. “El amor por Italia no depende de un cargo. Forma parte de mi historia, de mi identidad, y seguirá acompañándome siempre”, comentó el técnico en sus redes sociales.
Escándalo en Italia. Y es que luego de las controversia que se generó en los últimos días, Andrea Pirlo finalmente no será el DT de la selección de su país, debido a su trabajo como embajador de una sociedad rusa de apuestas.
El exfutbolista es embajador global de Fonbet, la principal casa de apuestas de Rusia. Uno de los principales accionistas de dicha compañía es Sergey Lomakin, un oligarca ruso, presidente y propietario del United FC, equipo de la segunda división de los Emiratos Árabes Unidos y al cual Pirlo entrenó la temporada pasada.
Esta situación provocó críticas entre diferentes autoridades. Por ejemplo, la vicepresidenta del Parlamento Europeo, Pina Picierno, aseguró que, con este vínculo, Pirlo había “normalizado” el régimen de Putin y señaló que su nombramiento era “un grave error”.
Bajo ese contexto, el campeón del Mundo en 2006 se pronunció en sus redes sociales y confirmó que no llegará a la selección italiana.
“Por respeto a las instituciones, a la Federación y a todas las personas implicadas, hasta ahora he optado por guardar silencio, pero tras enterarme ayer por la noche de que ya no soy candidato al puesto de seleccionador de la selección italiana, considero que es mi deber aclarar algunos aspectos”, sostuvo.
Asimismo, expresó que “en los últimos días he seguido con gran amargura el debate que se ha generado en torno a mi nombre y a la posibilidad de ocupar el cargo de seleccionador de la selección italiana”.
También, planteó que su rol como embajador en la sociedad rusa de apuestas “no tiene relevancia política”, y añadió que “el amor por Italia no depende de un cargo”.
“A lo largo de mi carrera, primero como futbolista y ahora como entrenador, siempre he llevado a cabo mis actividades cumpliendo estrictamente con las leyes de los países en los que he trabajado y los contratos que he firmado”, remarcó.
“La colaboración profesional en cuestión, que recientemente ha provocado controversia, es parte de mi trayecto de trabajo en los Emiratos Árabes Unidos y es exclusivamente de naturaleza comercial y deportiva. Atribuir una historia a la colaboración significa atribuirme creencias que nunca he expresado y que no me pertenecen”, manifestó.
Junto con agradecer la labor de Paolo Maldini y Leonardo, concluyó que “el amor por Italia no depende de un cargo. Forma parte de mi historia, de mi identidad, y seguirá acompañándome siempre”.
De esta forma, con la caída de la opción de Pirlo, Antonio Conte y Roberto Mancini volvieron a perfilarse como candidatos para asumir en la selección.