Pelota de fútbol: ¿cómo se debe guardar para evitar su deterioro?

30-10-2026

Aprende cómo guardar una pelota de fútbol correctamente y qué precauciones tomar frente a la humedad, la temperatura, el sol y la presión de aire.

Una pelota de fútbol necesita ciertos cuidados para conservar sus características y prolongar su vida útil. Aunque está diseñada para soportar impactos y distintas condiciones de juego, su conservación también depende de cómo se guarda cuando no se utiliza.


Factores como la humedad, las temperaturas extremas y la exposición prolongada al sol pueden afectar los materiales que componen el balón. Por eso, elegir un lugar adecuado para almacenarlo es una precaución importante.


Guardar correctamente una pelota de fútbol no requiere procedimientos complicados. Sin embargo, existen algunas recomendaciones que ayudan a evitar el desgaste prematuro de su cubierta y otros componentes.

Pelota de fútbol: ¿cuál es el mejor lugar para guardarla?


Lo recomendable es conservar una pelota de fútbol en un espacio seco, ventilado y protegido de la luz solar directa. Una habitación o un lugar interior que mantenga condiciones ambientales relativamente estables puede ser una buena alternativa.


También conviene evitar sitios donde el balón quede expuesto a temperaturas muy elevadas, humedad constante o cambios bruscos de temperatura.


Por ejemplo, no es recomendable dejar una pelota dentro del maletero de un automóvil durante períodos prolongados, especialmente cuando queda expuesta a temperaturas elevadas. Lo ideal es evitar estos espacios, ya que el calor excesivo puede afectar los materiales del balón.

Pelota de fútbol: ¿por qué hay que evitar la humedad?


La humedad es otro factor que se debe considerar al guardar una pelota de fútbol. Aunque algunos modelos cuentan con materiales resistentes al agua, eso no significa que deban almacenarse mojados.


Después de utilizar el balón bajo la lluvia o sobre una superficie húmeda, es conveniente retirar el exceso de agua con un paño y dejarlo secar antes de guardarlo.


Este proceso debe realizarse en un espacio ventilado y sin utilizar fuentes de calor directo, como radiadores o secadores.


La humedad prolongada puede favorecer el deterioro de algunos materiales utilizados en la cubierta del balón. En ciertos recubrimientos de poliuretano (PU), por ejemplo, puede producirse un proceso de degradación conocido como hidrólisis, que afecta sus propiedades con el paso del tiempo.

Pelota de fútbol: ¿cómo influyen la temperatura y la exposición al sol?


Las temperaturas elevadas durante períodos prolongados pueden afectar los materiales de una pelota de fútbol y acelerar su deterioro. Por eso, es preferible evitar lugares donde el balón quede expuesto a fuentes de calor o a condiciones ambientales extremas.


La luz solar directa también debe evitarse durante períodos prolongados. La radiación ultravioleta puede contribuir al envejecimiento de los materiales exteriores y afectar su apariencia con el paso del tiempo.


Pelota de fútbol: ¿qué hacer con la presión de aire al guardarla?


La presión es otro aspecto que conviene considerar cuando una pelota de fútbol permanecerá guardada durante un período prolongado.


Algunas guías de mantenimiento recomiendan reducir ligeramente la presión cuando el balón permanecerá almacenado durante mucho tiempo. Sin embargo, esta indicación puede variar según el modelo y el fabricante.


De todas formas, no existe una indicación universal para todos los modelos. Lo más adecuado es consultar las instrucciones del fabricante y respetar sus recomendaciones.


Además, es importante evitar colocar objetos pesados encima de la pelota, ya que la presión externa puede afectar su forma.

Pelota de fútbol: ¿qué cuidados ayudan a prolongar su vida útil?


Antes de guardar un balón, conviene tener presentes algunas medidas sencillas:


  1. Limpiarlo: retirar restos de barro, tierra y suciedad de su superficie.
  2. Secarlo: comprobar que no queden restos de humedad antes de almacenarlo.
  3. Elegir un lugar adecuado: preferir espacios interiores, secos y ventilados.
  4. Evitar el sol directo: no dejarlo expuesto durante períodos prolongados.
  5. Revisar la presión: seguir las indicaciones del fabricante, especialmente si permanecerá sin utilizarse durante mucho tiempo.


Por lo tanto, guardar correctamente una pelota de fútbol es una medida sencilla que puede ayudar a conservar sus materiales y características durante más tiempo. Evitar la humedad, las temperaturas extremas y la exposición prolongada al sol permite reducir algunos factores que favorecen su deterioro.

Leonardo Medina
Periodista